Esta es la historia de un toro. Un toro negro como el hollín, de 165 cm de alto y con un peso de más de 400 kilos. Hace días que no come ni bebe. Su hogar es un cubículo oscuro y mugriento, que solo se abre para recibir un tumulto envuelto en llamas.
Desnutrido y prácticamente indefenso, este toro soportó que lo agarraran a un poste, que le insertaran herrajes en el cuello, que le estiraran del rabo y que le encendieran la cabeza como un pastel de cumpleaños. Segundos después, se encontró en el centro de la Plaza aturullado, sin noción de la situación ni del tiempo, pensando quizá que la penumbra del cubículo era mejor que todo lo que estaba presenciando.
Ese toro tan solo fue uno más de entre cientos que viven cada año la práctica del ‘toro embolao’ en las provincias de Castellón, Valencia, Tarragona y algunos pueblos limítrofes de Teruel. Sin embargo, nunca se había realizado en Callosa de Segura, localidad del sur de la Vega Baja en la que los festejos taurinos son mayoritariamente ‘bien’ recibidos. El 9 de agosto se programó la actividad en la Plaza de Toros instalada a las afueras de la ciudad, a los pies de la huerta. Estaba previsto que a las 00:30 los mozos estiraran de la cuerda para abrir la compuerta que diera salida al primer ‘toro embolao’ de la historia callosina, pero nada de esto sucedió: el evento fue cancelado. ¿Por qué?
La unión de todos los colectivos
En el mismo momento en que se anunció la programación de actividades taurinas para las Fiestas de San Roque 2014, un sector de la población sensible con el maltrato animal comenzó a manifestar su indignación. Rápidamente se pusieron en contacto con los jóvenes de Esquerra Unida, que se encargaron de convocar una reunión de ámbito local –formada por todo aquel que tuviera interés en el tema-, de cerca de veinte personas para tomar medidas al respecto.
Claudia -EU en Callosa- y Cristina -Podemos en Redován- fueron las pioneras del movimiento que revolucionó la ciudad. “Nos parece una vergüenza que en sitios donde es tradición se luche por quitar el ‘Toro Embolao’ y aquí, que no ha ocurrido nunca, vaya a hacerse”, comentaron las militantes de uno y otro partido. Pronto inundaron la ciudad de carteles y octavillas, organizaron manifestaciones y buscaron apoyo en los grandes colectivos de Callosa, así como en alrededores.
Manuel Amorós, portavoz de IU, fue el primero en comunicarse con el Ayuntamiento para mostrar su indignación y solicitar la prohibición de la actividad ante el Pleno. Javier Pérez, Alcalde del municipio, se lavó las manos: “El evento es programado por una una empresa privada que cuenta con todas las autorizaciones, puesto que se trata de una actividad legal”. La oposición -PSOE e IU- continuó su lucha a través de los medios de comunicación. APADAC, la protectora de animales de la localidad, emitió un comunicado manifestando su “estupor ante la celebración de un espectáculo atroz de maltrato y sufrimiento animal”. Arremetieron contra la Concejalía de Fiestas y los comercios que apoyaron a la empresa organizadora, llamándolos, literalmente, “la vergüenza de gran parte de un pueblo, y de miles de personas que están apoyando esta causa en las redes sociales”.
¿Quién es el culpable?
El mayor impacto giró en torno a la recogida de firmas en change.org, propuesta por un alicantino, en la que solicitaba al Ayuntamiento de Callosa la prohibición de la actividad. En tan solo 48 horas fueron superadas las mil firmas -el pico alcanzó las 1600-, y tan solo cinco días antes de la celebración, el Alcalde anunciaba que se cancelaba el evento tras una reunión con el organizador.
En el seno del equipo de gobierno municipal y la Concejalía de Fiestas todavía se discute quién asume la responsabilidad de lo ocurrido. ¿Se podía haber evitado todo el revuelo? Eladio Illán, responsable de la Comisión de Fiestas, admite una falta de comunicación con el propio organizador: “No fue muy explícito a la hora de decir qué evento iba a realizar” y señala que el error pudo estar en la inclusión del acto en el Programa Oficial de Fiestas: “Se podía haber evitado porque de hecho no era el Ayuntamiento el que organizaba eso”.
¿Legalidad o moralidad?
Javier Pérez, alcalde de Callosa de Segura, defendió su postura hasta el final en el tema de la autorización para realizar el evento del ‘Toro Embolao’: “Si negamos el permiso de una actividad a sabiendas de que se está haciendo en contra de la ley, es una prevaricación como la copa de un pino”. El organizador tenía todos los documentos en regla, autorizado por la propia Conselleria, y según el primer edil fue su decisión la única vinculante para que no se realizara el polémico acto. Sin embargo, ha surgido un debate en la ciudad que va más allá de las leyes. ¿Es moral que se autorice un acto que va en contra de los principios de una sociedad? “Si no nos parece bien, es independiente de que sea o no legal. Nos dijeron que si no era tradición, por mucho que estuvieran todos los papeles en regla, se podía parar”, afirma Claudia Cartagena, activista de EU.
En este caso, la presión social salió victoriosa, pero es muy probable que en 2015 se repita por tercer año consecutivo la suelta de vaquillas y concurso de recortadores. El pasado martes 7 de octubre Izquierda Unida presentaba en el pleno municipal una moción para erradicar toda actividad relacionada con la tauromaquia, incluso espectáculos como los circos ambulantes, apoyándose en la medida aprobada en la localidad de Guardamar del Segura.
Esta propuesta sólo contó con los votos a favor del PSOE, ya que fue rechazada de forma unánime por la cúpula del PP. Conchi Martínez, concejal de Fiestas, la consideró como un acto "deplorable, un aprovechamiento electoral de una moda animalista que apela la sensiblería y la corrección política y se disfraza de humanista para impulsar activismos en defensa de algunas especies". Martínez recordó que existen leyes gubernamentales para la protección de animales, y que los circos, además de regirse por ellas, forjan una estrecha relación de convivencia y afecto entre artistas y animales, y es un espectáculo declarado Patrimonio Cultural por el Parlamento Europeo en 2005.
Manuel Amorós, portavoz de IU, salió indignado del Consistorio al considerar como demagogas las palabras de la concejal de Fiestas. En el pleno se metió en el mismo saco a los circos, las corridas de toros, la hípica, los espectáculos de los zoológicos, los acuarios, el comercio de mascotas e incluso el debate sobre si se debe comer carne o no. En Ezquerra Unida no se rinden: "Sin duda, seguiremos intentando que Callosa se una a esos 170 pueblos libres de maltrato animal".

